
ESTE TEXTO ES COPIADO DE LA VOZ DE GALICIA.
De un viejo almacén de sal rehabilitado como restaurante parte un animado grupo de cocineros y camareros. Un kilómetro de ruta les basta para llegar al campo y comenzar la recolección de frutos, bayas, setas, flores... En unas horas están de vuelta con las bolsas cargadas de hierbas aromáticas, trufa escandinava... hasta heno. Naturaleza, producción ecológica, sostenibilidad y recuperación de alimentos olvidados son señas de identidad de René Redzepi, cabeza visible de la expedición y que bautizó su manera de entender la gastronomía como «bocados antiglobalización» frente a una uniformidad planetaria que detesta.
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